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El clima X-tremo del planeta

El clima X-tremo del planeta

El oleaje de tormenta inunda tierra firme durante un huracán.

El oleaje de tormenta inunda tierra firme durante un huracán.


¡ La Tierra tiene un clima terrible !

Los vientos pueden volarte fuera de la cima de una montaña o arrancar el techo de tu casa. En algunos lugares, llueve tan intensamente que puedes ahogarte si apuntas tu nariz al cielo. En otros, hace tanto calor que puedes freír los huevos del desayuno sobre una roca... o tanto frío que las lágrimas se te congelan en las pestañas.

Hum... Entonces, ¿a qué lugar de nuestro sistema solar podríamos ir a pasar unas lindas vacaciones, lejos de este alocado clima terrestre?


Un recorrido climático del Sistema Solar

Folleto de viaje para Venus, un paraíso tropical.El 10 de julio de 1913 fue el día más caluroso en la Tierra del que tenemos registro. Durante esa jornada, en el Valle de la Muerte, California, la temperatura trepó hasta 134 °F (56.7 °C). Pero si la comparamos con Venus, esa temperatura abrasadora en la Tierra es allí una fresca brisa. La espesa atmósfera de anhídrido carbónico convierte al planeta Venus en un invernadero (pero sin plantas felices). La atmósfera mantiene el calor del Sol y nunca permite que el planeta se enfríe, ni siquiera de noche. Las temperaturas de la superficie son de unos 900 °F (480 °C), ¡suficientemente altas para fundir el plomo!

Descartemos definitivamente a Venus como lugar de vacaciones.

Entonces, ¿dónde podemos ir a refrescarnos?

Una refrescante parada en Marte

¿Y Marte? Está más alejado del Sol que la Tierra y el aire tiene muy poca densidad. Por eso, debería ser tan fresco y estimulante como la cima de una montaña, ¿correcto?

¡Incorrecto!

Very cold-looking astronautSí, es fresco. Durante el día, las temperaturas estivales llegan a 80 °F (26 °C). Pero por la noche, pueden descender hasta casi –200 °F (–130 °C), ¡200 °F bajo cero! De hecho, alguna vez hizo casi tanto frío en la Tierra como en Marte: en la base de Vostok, en la Antártida, el 21 de julio de 1983 se registró una temperatura de –129 °F (–89 °C). Pero en Marte, este tipo de condiciones climáticas se presentan continuamente, cambiando de una temperatura más cálida a una más fría en un mismo día.

Caricatura de un diablito marciano del polvo.¿Por qué estos cambios tan alocados? En Marte, el aire —si lo podemos denominar así— está compuesto mayormente de dióxido de carbono. Pero es tan liviano (pesa menos de 1/100 del aire en la Tierra) que el calor del día solar se esfuma en el espacio durante la noche. Sin embargo, este aire tan poco denso puede desatar una inmensa tormenta de polvo. Todo el planeta puede quedar envuelto en nubes de fino polvo marciano durante semanas enteras. En tiempos más calmos, vientos vertiginosos agitan el fino suelo marciano, creando “diablillos de polvo” que danzan sobre la superficie de Marte.

Así que tampoco el clima de Marte es muy divertido.

¿Y si vamos a patinar?

EuropaSi de todos modos vamos a pasar frío, por lo menos visitemos un sitio que ofrezca excelentes oportunidades para practicar deportes de invierno. Si patinas sobre hielo, ¿qué te parece ir a Europa? Europa es una de las cuatro lunas más grandes de Júpiter. Es un poco más pequeña que la luna de la Tierra. Pero está cubierta de hielo —¡hielo liso! Su gravedad es de apenas 1/8 la de la Tierra. ¡Imagina la altura que podrías alcanzar haciendo un salto triple! Desafortunadamente, como las temperaturas de Europa son de alrededor de –328 °F (–200 °C), te congelarías y quedarías duro como una roca en menos de un nanosegundo.

¡Brrrr! Nuestra búsqueda de mejores climas en el sistema solar no parece muy promisoria.

Una larga temporada de huracanes

La gran mancha roja de Júpiter.Tal vez siempre te hayas preguntado cómo sería estar dentro de un huracán. En la Tierra, los vientos huracanados más fuertes que se hayan registrado soplaron a unas 200 millas por hora (320 km/h). Pues bien, la descomunal mancha roja de Júpiter te daría un paseo ciclónico como el que nunca podrías encontrar en la Tierra. Sus vientos, girando hacia la izquierda a unas 250 millas por hora (400 km/h), elevan las nubes hasta muchísima altura dentro de su atmósfera, formando una bella y arremolinada figura. La mancha roja podría tragarse dos Tierras enteras. ¡Esta tormenta ha estado ocurriendo al menos durante 300 años!

Pero incluso las 250 millas por hora (400 km/h) son una suave brisa en comparación con nuestra próxima parada.

Ventoso, ¡pero bellísimo!

Saturno y sus cuatro lunas.Desde la Tierra, Saturno luce bellísimo con sus adorables anillos y bandas de nubes, incluso a través de un pequeño telescopio. Esas nubes se desplazan a diferentes velocidades, ¡aproximadamente 1100 millas por hora (1800 km/h)! Algunos vientos soplan hacia el este, otros hacia el oeste. En Saturno también hace frío, aunque no tanto como en Europa. Además, existe un pequeño problema: Saturno, al igual que Júpiter, es un gigante gaseoso y por lo tanto carece de un suelo firme sobre el cual pararse.

Bueno, la belleza no lo es todo.

La tierra de los lagos
A la izquierda, Titán desde el espacio; a la derecha, imagen de radas de los lagos.

La densa atmósfera oculta los encantadores lagos en la superficie de Titán, una luna de Saturno.


A primera vista, Titán, una luna de Saturno, parece un sitio promisorio. Es la segunda luna más grande del sistema solar, luego de Ganímedes, otra luna de Júpiter. Titán está recubierta por espesas y brumosas nubes. ¿Llueve en Titán? Zambullámonos bajo las nubes y veamos. ¡Mira! ¡Hay lagos! ¡Lagos líquidos! ¿Quiere decir que esta luna es suficientemente cálida para que el agua sea líquida? Qué pena, pues no es así. Los lagos no están llenos de agua, sino de metano o etano líquidos.

Diagrama del ciclo hidrológico de Titán.

Es posible que Titán tenga un “ciclo de metano” o un “ciclo de etano”, similares al ciclo del agua de la Tierra.


En la Tierra también tenemos metano, pero en forma gaseosa, que algunas veces recibe el nombre de metano gaseoso. Para convertirse en líquido y llover desde las nubes de Titán, el metano debe estar a menos de –295.5 °F (–180 °C). ¡Epa! Las nubes, la lluvia y los bellos lagos no son ninguna garantía de un ambiente acogedor, semejante al de nuestro planeta.

Sigamos entonces.

El más ventoso
Urano Neptuno

Urano (izquierda) y Neptuno (derecha) son también buenos lugares para despeinarse con el viento.


Pasemos por alto a Urano, de color azul metano, ya que se trata de otro gigante gaseoso y ventoso. Lo mismo que Neptuno, ¡que es aún más X-tremo! Los vientos de Neptuno son los más veloces del sistema solar, pues alcanzan velocidades de hasta 1600 millas por hora (2600 km/h). Neptuno es famoso por sus gigantescas y arremolinadas tormentas, que podrían tragarse a todo el planeta Tierra.

El más helado

Caricatura de un volcán de hielo.Tal vez valga la pena conocer Tritón, otra luna de Neptuno. Por lo menos, es sólida y tiene —escasamente— una atmósfera. E incluso su atmósfera tiene algo en común con la de la Tierra: está compuesta principalmente de nitrógeno. El único otro cuerpo celeste con una atmósfera compuesta mayormente de nitrógeno es Titán, una luna de Saturno. Los singulares volcanes de hielo de Tritón podrían convertirlo en un fascinante destino turístico. Sin embargo, con una temperatura de –391 °F (–235 °C) en la superficie, ¡esta luna es uno de los objetos más fríos del sistema solar!

¡Volvamos a casa!
Imagen de casi la mitad de la Tierra tomada por el satélite GOES.

Los satélites GOES y GOES-R puede ver casi la mitad de la Tierra de una sola vez.


Por cierto, la Tierra comienza a vislumbrarse como el sitio vacacional ideal, a pesar de su “alocado clima”. Para enfrentar los extremos climáticos de la Tierra, lo más importante es estar preparado.

Parte de esta preparación es saber cuándo se avecina el mal tiempo. Esta es una de las principales tareas de un Satélite Ambiental Operativo Geoestacionario (GOES). Los Estados Unidos tienen dos de estos satélites en actividad. Uno de ellos controla el océano Atlántico y el este del país; el otro, el océano Pacífico y la región del oeste. Sus órbitas geoestacionarias se encuentran a gran altura, a unas 22,300 millas (36,000 km) por encima del ecuador. A medida que la Tierra gira sobre su eje, los satélites parecen sobrevolar el mismo punto en la Tierra todo el tiempo. En realidad, los satélites recorren una órbita terrestre por día.

Interpretación artística del satélite GOES y la Tierra.

Los satélites GOES recorren una órbita geoestacionaria.

Interpretación artística del satélite GOES-R y la Tierra.

GOES-R será aún mejor
en ayudarnos a estar preparado para el clima salvaje de la Tierra.


Los satélites GOES y GOES-R fueron desarrollados por la NASA, pero son operados por la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA). La NOAA también tiene a su cargo el Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos. Este servicio nos mantiene informados sobre el tiempo y el tipo de tormentas que podemos esperar.

Los satélites GOES y GOES-R también colaboran en otras tareas. Cuentan con instrumentos que estudian el Sol, de modo que también nos indican cuándo se avecina el “mal tiempo espacial”. Asimismo, son parte de un sistema de investigación y rescate mundial de personas, aviones y barcos que se han perdido en las montañas o en el mar.

La NOAA también administra los Satélites Ambientales Operativos en Órbita Polar (POES). Estos satélites se encuentran a mucha menor altitud que los GOES, y en cada órbita pasan sobre el Polo Norte y el Polo Sur, mientras la Tierra gira por debajo de ellos. Por ello, pueden observar todo el planeta. La información que recopilan se utiliza en pronósticos meteorológicos a largo plazo y en estudios de cambios climáticos.

No, la Tierra no es el único planeta con problemas de clima. Pero sin duda, su clima es el mejor.

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